Desde el día de ayer estoy asombrada ante la renuncia a su titularidad de una cátedra de la carrera de sociología del profesor Emilio de Ipola.
Yo misma me pregunto el por qué de escribir este post si nunca acordé con sus posturas políticas desde que ingresé a la Carrera de Sociología. Y menos durante las jornadas de la elección directa a candidato a Director de la carrera de Sociología. Siempre nos hemos encontrado en veredas antagónicas. Y su accionar político ha sido repudiado ampliamente por el movimiento por las directas.
Pero hoy esto es una excusa para detenerme en un problema más general. Y es: ¿que hacen las condiciones materiales de existencia dentro de la Universidad de Buenos Aires para que un profesor renuncie a su condición de profesor regular?
Lo que hoy nos parece un acontecimiento por el cual se crean comisiones para ir hablar con él para que no renuncie, es una construcción que viene desde tiempo, tanto en la Universidad de Buenos Aires como dentro de la carrera de Sociología.
Yo misma me pregunto el por qué de escribir este post si nunca acordé con sus posturas políticas desde que ingresé a la Carrera de Sociología. Y menos durante las jornadas de la elección directa a candidato a Director de la carrera de Sociología. Siempre nos hemos encontrado en veredas antagónicas. Y su accionar político ha sido repudiado ampliamente por el movimiento por las directas.
Pero hoy esto es una excusa para detenerme en un problema más general. Y es: ¿que hacen las condiciones materiales de existencia dentro de la Universidad de Buenos Aires para que un profesor renuncie a su condición de profesor regular?
Lo que hoy nos parece un acontecimiento por el cual se crean comisiones para ir hablar con él para que no renuncie, es una construcción que viene desde tiempo, tanto en la Universidad de Buenos Aires como dentro de la carrera de Sociología.
Y es el no lugar que se da a los que todos los días sostienen los salarios de tanto funcionario gestionador dentro de la UBA.
Unos se van sin que los echen otros serán echados y nadie levantará su voz mientras a ellos no les toque.
Y otra vez debemos pensar en el desarrollo las condiciones político académicas que se llevan adelante en la Universidad de Buenos Aires. Los invito a hacerlo.
Y algunos dicen basta : no sigo simulando como si fuéramos excelsos!!!
Tanto leemos en los foros sobre tal o cual profesor con tanta liviandad sobre su trayectoria.
Tal vez este personaje haya decidido seguir tomando todos los días el subte D con su CD de música clásica o algún libro interesante, sin tener que exponerse a los sinsentidos de un dispositivo neoliberalizado.
Un curriculum que muchos quisieran poseer hoy para acreditar en la convocatoria UBACYT del 15 de Octubre
Si, coincido con vos, es más, estoy un poco molesto por ciertos comentarios que circulan impunemente en los pasillos por parte de alumnos que espero nunca lleguen a sociologos porque si llegan estamos fritos, la sociedad argentina digo, no la sociología. Pero veamos el lado positivo y es que quizas Emilio se hinchó tanto las redondas que decidió desubjetivarse y dejarse de hacer mala sangre al cuete... De todos modos yo fui el que propuso a la Junta de la Carrera hablar con el profesor porque una cosa son las diferencias políticas, académicas, o ideológicas infranqueables y otra las que tenía con Emilio. Una cerveza a tiempo quizás las habría zanjado.
ResponderEliminarEs lamentable la mezquindad con la que se trata a las personas en esta sociedad. Y sobre todo en el sacrosanto claustro recoleto donde se supone que somos todos tan críticos e iluminados!!!
ResponderEliminarClaudia, ¿no entiendo que te soprende? Hace tiempoque me aleje de sociales, fui su alumno y tengo la sensación de que Emilio debe estar absolutamante harto. Es una pena, era el ultimo profesor interesante que quedaba.
ResponderEliminarLa pregunta deberia pasar no por las condiciones materiales, obviamante importanitisimas, sino por las condiciones simbólicas y morales de ser un profesor en un contexto donde no hay reconocimiento, luchas políticas que se hacen personales y osbre todo una mediocridad creativa abrumadora.