lunes, 17 de agosto de 2009

Caminho das Indias - Puja vs opash - Dalits vs Castas

El desarrollo de la novela Caminhos das Indias nos muestra ahora otro de los lados oscuros de la India. La política: Puja una Dalit está bien posicionada para ganar las elecciones del distrito de la casta de los Ananda (comerciantes) es el comentario en todo el mercado. El consejo de casta viene a pedir al cabeza de la familia Ananda que se presente para hacer frente a una Dalit. Éste decide “sacrificarse por el bien del pueblo y de la casta."

Caminho das Indias -Capítulo 15 Agosto 2009

El régimen de verdad indiano o sistema de prácticas es difícil de resquebrajar a partir de las resistencias populares.

Es sabido que a partir de la independencia en 1947, la Constitución prohíbe la discriminación por el sistema de castas, como la condición de intocable y su práctica y el trabajo forzoso.
Aunque los Dalits han avanzado mucho a partir de sus luchas, aún hoy se sigue discriminando en la India por el sistema de castas.

"La casta nada tiene que hacer con la religión. Es una costumbre sobre la cual no sé su origen y tampoco necesito saberlo para satisfacción de mi hambre espiritual. (…) Las leyes de Varna nos enseñan a cada uno de nosotros a ganarnos el pan siguiendo el llamado ancestral. Define no nuestros derechos sino nuestros deberes (…) También persiguen que no hay un llamado muy bajo ni uno muy alto. Todos son buenos, justos y absolutamente equitativos en status;"¿Es posible que Gandhi dijera semejante cosa.? Aparentemente sí. Sin ir más lejos él impuso el nombre de Harijan (hijo de Dios) para los Dalits, es más un diario que el sacaba se llamaba de esta manera. Y con esto que digo, si los Dalits eran hijos de Dios, era imposible cambiar su condición. Y al decir que las leyes definen a todos los llamados como buenos, justos y equitativos en status, cierra cualquier posibilidad de cambio de condición para los Dalits. En una conferencia en Kerala, liderada por Arunava Ray demandó que se prohibiera el uso de Harijan en los medios y en círculos políticos.Las relaciones de poder llevan en sí mismas las resistencias y esto es lo que hace que los distintos sistemas de prácticas se tengan que ir modificando a partir de reconfigurarse por las pujas de los más desfavorecidos en esa relación.


domingo, 16 de agosto de 2009

Claudia Venturelli: El secreto de sus ojos -invierno 2009-




Director: Juan José Campanella

Notas sobre el director

Director argentino, nacido el 19 de Julio de 1959, ha pasado parte de su vida residiendo en Estados Unidos donde, en 1988 terminó un master en fine atrs en las categorías cine y televisión y ha dirigido algunos capítulos de series de TV tales como:
2009 House MD Director del capítulo 18, temporada 5, "Aquí gatito"
2008 House MD Director del capítulo 6, temporada 4, "Lo que sea necesario"
2008 House MD Director del capítulo 12, temporada 3,"Un día, una habitación"
2006 Vientos de agua Director-guionista
2006 30 Rock Director del capítulo "Jack meets Daniel"
2006 Six Degrees Director del 1° capítulo.
2000-2006 - Law & Order: Special Victims Unit, episodio "Recall" (2006) (como Juan J. Campanella)
2000 Strangers with Candy, 6 capítulos
Obtuvo algunos premios Emmy por su trabajo en la serie de HBO “Life stories” y en 1997 fue director y guionista de “Ni el tiro final” (“Love walk in”), basado en la novela de Juan José Feinman.

La película está basada en la novela “La pregunta de sus ojos”, de Eduardo Sacheri.

En una entrevista en la radio Campanella dice lo siguiente:
“La película demoró mucho tiempo; tuvo nueve meses de post producción. Llegué sin aire al estreno”, señaló Campanella detalló que “es una historia en donde el orden natural de la justicia o quien tendría que ejercerla, no la ejerció; desde ese punto de vista se puede generar un buen debate”.

Algunos comentarios sobre la película.

Una película donde los rasgos de la argentinidad están a simple vista tanto en los personajes como en lo que se muestra de la historia de la Argentina.
Las actuaciones de Darín y Villamil son para destacar. Pero hay dos actores que destacan su actuación por el trabajo, nada habitual para lo que estamos acostumbrados. José Luis Gioia y Guillermo Francella. La composición de los personajes de estos dos actores muestra que cuando hay buen guión y buena dirección se puede lograr salir del encasillamiento al que están sujetados dentro de los dispositivos.

Aquí comienza el debate.

¿Existe un orden natural de la justicia? Michel Foucault diría: la justicia no existe.
El sistema carcelario y el judicial reúnen unos discursos y unas arquitecturas, unos reglamentos coercitivos, y unas proposiciones científicas, unos efectos sociales, unos programas para corregir a los delincuentes y unos mecanismos que solidifican la delincuencia.

Que podemos ver en la película. Un ejemplo de lo que analiza en su capítulo "Ilegalismos y delincuencia" Michel Foucault en su libro Vigilar y castigar.
No hay un orden natural para la justicia ni para nada que tenga que ver con lo social.

Lo que pasa con el personaje Isidoro Benítez es un ejemplo de cómo los dispositivos carcelario y judicial hacen uso de la delincuencia para realizar los trabajos que la burguesía y quienes gobiernan en su representación no pueden hacer.
Esa red carcelaria es la que produce los delincuentes. Consumo y producción: no existe lo uno sin lo otro.
La prisión fabrica delincuentes y la película muestra cómo su funcionamiento se desarrolla sobre el abuso de poder, amparado por cierta justicia y su orden no natural.
La imagen del ascensor y un diálogo de la película son ejemplo de ello.

Por qué digo que la justicia no tiene un orden natural, más allá de lo que vemos en la película. Porque como dijo Foucault:
“... sería hipócrita o ingenuo creer que la ley se ha hecho para todo el mundo en nombre de todo el mundo; que es más prudente reconocer que se ha hecho para algunos y que recae sobre otros; que en principio obliga a todos los ciudadanos, pero que se dirige principalmente a las clases más numerosas y menos ilustradas; que a diferencia de lo que ocurre con las leyes políticas o civiles, su aplicación no concierne por igual a todo el mundo, que en los tribunales la sociedad entera no juzga a uno de sus miembros, sino que una categoría social encargada del orden sanciona a otra que está dedicada al desorden.
"Recorred los lugares donde se juzga, donde se encarcela, donde se mata... Un hecho nos impresiona en todos ellos; en todos vemos dos clases de hombres bien distintas, de los cuales los unos se encuentran siempre en los sillones de los acusadores y de los jueces y los otros en los banquillos de los acusados y de los reos", lo cual se explica por el hecho de que estos últimos, por falta de recursos y de educación, no saben "mantenerse dentro de los límites de la probidad legal"; a tal punto que el lenguaje de la ley, que quiere ser universal, es, por esto mismo, inadecuado; debe ser, si ha de ser eficaz, el discurso de una clase a otra, que no tiene ni las mismas ideas que ella, ni emplea las mismas palabras: "Ahora bien, con nuestras lenguas gazmoñas, desdeñosas, y trabadas por su etiqueta, ¿es fácil hacerse comprender por aquellos que jamás han oído otra cosa que el dialecto
rudo, pobre, irregular, pero vivo, franco y pintoresco del mercado, de las tabernas y de la feria?... ¿De qué lengua, de qué método habrá que hacer uso en la redacción de las leyes para obrar sobre el espíritu inculto de quienes resisten menos a las tentaciones del crimen?" Ley y justicia no vacilan en proclamar su necesaria asimetría de clase..." (Foucault: 245 a 256).

Más allá de esto está muy bien logrado el tratamiento en la película de un momento histórico de la Argentina (partes de la película muestran la década del ‘70 con Isabel Martínez en el poder y las acciones de la triple A) plagado de Ilegalismos por parte de quiénes intentaron gobernar nuestras conductas dentro de una red de abuso de poder y un estado de excepción.

Y por otro lado logra buenos tiempos, una de las pocas películas argentinas que no cae en la sobreactuación y muestra biotipos argentinos bien logrados, aunque no tiene el final moralejoso al que nos tienen acostumbrados los directores argentinos.

domingo, 9 de agosto de 2009

De esto ningún medio habló

La organización mundial de la pandemia,Tamiflú y Roche de por medio muestra una vez más como la realidad es una ficción, con un guión, y como la producción produce el consumo y el consumo a la producción. Pura biopolítica diría nuestro amigo Michel. Sólo miren el documental y saquen sus conclusiones

http://www.youtube.com/watch_popup?v=gKwk8Kq8QXA

domingo, 2 de agosto de 2009

Retomando los Caminos de la Argentinidad



Composición tema LA VACA
Doscientos años de… progreso

Hoy en la televisión la VACA fue protagonista y entró a todos los hogares de la familia argentina.

¿Cuántos de nosotros hemos tenido que escribir una composición cuyo tema era la vaca?

Parte de la construcción del régimen de verdad llamado argentinidad.
(GarcíaFanlo:http://sites.google.com/site/sociologiadelaargentinidad/Home/teoria-de-la-argentinidad).

Los positivistas argentinos del siglo XIX en su vehemencia por integrar a Argentina dentro del capitalismo, copiando a la Europa ilustrada, trataron de imponer ciertos imperativos categóricos propios del positivismo burgués europeo. El más conocido por todos es el del progreso. Esa vehemencia que construyó, a partir del discurso, ciertos efectos de realidad: la Argentina como “granero del mundo” o “crisol de razas”.

Este orden del discurso no estuvo sino basado en las condiciones materiales de existencia propias del país. Grandes extensiones de terreno sin habitar que, luego de las invasiones españolas se van poblando con algunas vacas y luego, ley de enfiteusis de por medio (presidencia de Rivadavia) y matanza de los habitantes originarios de estas tierras después (la mal llamada Campaña al desierto organizada por Roca), comenzaron a establecer la condición de posibilidad de la emergencia de estas dos enunciaciones que, hasta el día de hoy se siguen reproduciendo a fuerza de reproducción en las escuelas desde los tiempos de la educación patriótica en adelante.

Pasaron doscientos años de la mal llamada independencia de la Argentina ya que como todos sabemos el 25 de Mayo no es el día de nuestra independencia sino el día de una revuelta popular que terminó con la etapa virreinal (gobierno de los virreyes) para pasar a establecer una primera junta de gobierno que, por las dudas, lo hiciera bajo la máscara de Fernando VII, a ver si salía de prisión y tenían que dar vuelta atrás con sus bravuconadas.

A partir de estos acontecimientos y no sin correr caudales de sangre de por medio se va delineando el vehemente progreso pensado para Argentina por la generación del 37, la del 80, y… que no fue más que el ingreso al capitalismo dentro de la división internacional del trabajo a nivel internacional. La construcción de un destino de grandeza a partir de hacer pastar unas vacas a campo traviesa en unos campos pagados con una monedas, luego de la primera deuda externa que generó Rivadavia con el crédito de la Baring Brothers para supuestas obras públicas, que no se hicieron, obviamente, y que terminaron hipotecando todas las tierras del país. La solución de Rivadavia fue darlas en arrendamiento a los que después constituyeron la clase terrateniente argentina, pagando lo que ellos quisieran. Allí comienza la construcción de la argentinidad.

Pasaron doscientos años y nos dijeron: estamos condenados al éxito, un éxito que depende pura y exclusivamente de una VACA!!!.



La mirada del otro y el reconocimiento de uno mismo


Cuántos hemos luchado por la mirada del otro y en ese otro reconocernos nosotros mismos.


Las relaciones sociales son construcciones, construidas por otros que a su vez nos construyen como lo que devenimos, siendo. Miradas de los otros que buscamos para reconocernos nosotros mismos.

Hoy leí un post que hablaba de constantes y variables que hizo retrotraer mis recuerdos sobre las miradas que uno ha buscado, tal vez sin encontrar, dentro de los nudos de relaciones sociales a los cuales los acontecimientos lo han sujetado, y miradas de las cuales uno necesita desprenderse porque han sido tan juzgadoras que no nos han permitido devenir.


Ahora cuando esa mirada nos deja reconocernos como constante reconocida dentro de la variabilidad de los efectos que producen las relaciones sociales, esa mirada nos permite ser, a pesar de la sujeción de la cual somos sujetos.