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jueves, 23 de agosto de 2012

Hysteria: De genealogías, discursos y tecnologías

Publicidad  de un vibrador eléctrico:  innovación creada  en Inglaterra en pleno 1880



















En plena época victoriana es contextualizada esta película.



Es una sucesión de construcción de realidades a partir del discurso científico dotado de autoridad moral para clasificar y estigmatizar a las mujeres.

Por otro lado es una genealogía de la aparición del vibrador y en tercer lugar una muestra de la época en que el capitalismo británico aplica todo el conocimiento desarrollado en la revolución industrial.

La estadística médica inglesa construye al 50% de las mujeres londinenses como histéricas ( según los griegos: mujeres con útero hiperactivo ) y los consultorios médicos reciben todos los días cantidad de mujeres que van a recibir "tratamiento médico".

El masaje de vulva ( hoy llamado clítoris) fue introducido por el médico Pieter Van Foreest (holandés) en el Sg XVI y lo recomendaba para viudas y religiosas.

El discurso médico enfermó así durante muchos años a las mujeres, y las estigmatizó, clasificó, encerró, medicalizó y hasta mutiló (histerectomía), para luego pasar este discurso a los archivos.

En la película se ve claramente el discurso de saber poder en la figura del padre y su resistencia en la de su hija rebelde, feminista que tira por la borda el discurso sobre la enfermedad y relaciona la falta de satisfacción de las mujeres en sus relaciones maritales por parte de los maridos y el lugar donde las coloca el discurso machista como mujeres relegadas a los quehaceres domésticos.

En la película se retrata el discurso de la época:

-El masaje de vulva hecho por el médico es el tratamiento más eficaz

- Esta estimulación vigorosa induce a la vez dolor y placer y activa el paroxismo histérico que pone el útero en situación normal. El órgano femenino no puede experimentar la menor sensación de placer sin la penetración del órgano masculino.

- El paroxismo es fuertemente satisfactorio

- El placer no tiene nada que ver es un tratamiento estrictamente médico.

El desarrollo de la película llega a su momento cúlmine en la representación de un juicio, donde la justicia recurre a la autoridad del discurso médico para encerrar y mutilar a la mujer rebelde, resistente. Alli es cuando la resistencia encuentra voz autorizada que la saca del lugar de la anormalidad. 

Y el actor que interpreta al médico dice en el estrado en calidad de declaración:
" Luego de haber interrogado a mis pacientes y de haber reflexionado laragamente sobre el tema en mi opinión profesional la histeria es una invención ( en inglés dijo una ficción). Un diagnóstico que vela todo para la mujer sin oportunidades. Mujeres encadenadas de por vida a las tareas domésticas cuyos esposos, egoístas y mojigatos, son poco deseosos o incapaces de hacerles el amor apropiadamente o bastante a menudo."

En los créditos de la película nos cuentan que este tipo de discurso médico sobre la histeria como un diagnóstico de algo orgánico desapareció en 1952 y que el vibrador que aparece por primera vez diseñado por un médico como reinvención de un plumero eléctrico fue vendido como artículo de salud femenina en revistas y catálogos de venta por correspondencia.













lunes, 16 de enero de 2012

Cuerpos médicos


Cuando entramos en el dispositivo médico, allí nuestro cuerpo pasa a formar parte de un tipo de relación de saber poder que nos ubica en una situación de violencia simbólica fuerte.

Hay otro, otro, el médico, que nos dirá cómo seguir adelante con nuestra vida, que tal vez en este momento sea nuda, por el solo hecho de estar allí solos a disposición del régimen de veridicción de un otro supuestamente habilitado por un discurso históricamente situado que hoy en detecta ciertas enfermedades y no otras.

El otro día sometida a una de estas relaciones pudo experimentar cómo mi cuerpo era una mercancía en esta relación establecida dentro del capitalismo MEDICO DIAGNOSTICADOR -MEDICINA PREPAGA- LABORATORIOS . Una combinación nefasta, en la cual nosotros estamos perfromateados a colocar nuestros cuerpos en disponibilidad.

Hice algo que un "paciente" ( que definición, no ? ) no debía hacer confrontar al médico con el laboratorio por teléfono y que ellos tuvieran que exponerse a lo que me decían a mí que el otro hacía mal.

El punto es que por supuesto ambos se lavaron las manos y el médico "muy molesto" me echó del consultorio. Cómo volver a verlo la próxima, no ?

Salí y pensé: mi cuerpo pura mercancía para este tipo que trabaja de hacedor de pedidos de estudios "raros" para sostener su salario, su curriculum y el edificio de tratamientos específicos de una parte del cuerpo, tremendo edificio puesto a full.

Mientras tanto me deja con una sensación equívoca sobre la medicina actual que no es un apostolado sino una máquina de prevenir para facturar . En la facturación están en puja las medicinas prepagas u obras sociales y las empresas que comercian con la salud ( lugares especializados de distintas partes del cuerpo, laboratorios, farmacias, etc.) cada uno luchando por su cuota de ganancia.

Mientras tanto nuestros cuerpos sometidos una vez más a relaciones puramente mercantiles donde somos un otro que sólo implica $.



lunes, 7 de marzo de 2011

Día Internacional de la mujer trabajadora



La circulación de discursos de saber poder a nivel global sobre diversos temas, son de alguna manera, expresiones de relaciones de poder, una lucha donde unos ganan y otros pierden. En ese ganar y perder quedará establecido el sentido de lo que después se reproducirá a escala global como discurso, como práctica. Y también a nivel de representación. Las imágenes que he colocado son formas que expresan determinados contenidos, todas utilizadas para la conmemoración del día de la mujer.
Ahora bien, todo discurso es práctica. Esa práctica que comienza a partir de una lucha, situada históricamente, una resistencia dentro de una relación de poder que luego se producirá como "determinado acontecimiento" pero, como forma vaciada de contenido.
Remontándonos Grecia la primera lucha contra el poder de la guerra la expone Aristófanes durante la guerra del Peloponeso, a través de una mujer, en su obra Lisístrata, quien comienza una huelga sexual contra los hombres para poner fin a la guerra. Aristófanes, opositor a Sócrates, es un conservador que está en contra de las doctrinas filosóficas y a favor de los tradicionales mitos religiosos. Poner a una mujer en ese rol no es casual, ya que en esa figura está representado el poder del OYKOS y por ende la herencia, la tradición, contraria a la polis que es la ley, lo simbólico, la formalidad jurídica. Dos modos de entender la sociedad. Hay en el discurso una práctica ideológica, política.
Diversos acontecimientos a lo largo de la historia colocan a las mujeres como protagonistas políticas en las luchas por diversas reivindicaciones. Desde la Revolución Francesa hasta la Revolución de 1917. Y es en la URSS donde se produce un acontecimiento que luego será apropiado como discurso y vaciado de contenido. Es en 1917 donde, luego de la muerte de dos millones de soldados, las mujeres deciden hacer una huelga, en demanda de pan y paz, el 23 de febrero del calendario juliano (8 de marzo en el gregoriano). Criticadas por los dirigentes políticos la hacen de todas maneras. Como consecuencia a los cuatro días el zar abdica y el gobierno provisional otorga el voto a las mujeres.
¿Pero quién recuerda ese momento histórico? El acontecimiento construido es el que "conmemora", en ese día, la muerte de 146 mujeres en el incendio en la fábrica textil Cotton de Nueva York. Y en ese proceso de institucionalización y apropiación del discurso las Naciones Unidas generó la condición de posibilidad que hizo que comenzara a circular el discurso sobre el movimiento internacional de las mujeres en reivindicación de sus derechos al trabajo, a la participación política y económica. Quitando su contenido originario. Queda como una forma: Día Internacional de la mujer. Pura abstracción. Luego el contenido será puesto a partir de quién dentro de las relaciones de saber-poder tenga mayor capacidad de establecer su discurso como verdad. Hoy en Argentina este día es el vehículo de un discurso que enaltece la figura de una mandataria, ubicándola en un lugar conservador a la altura de la Lisístrata de Aristofánes y llenándolo de contenido electoralista. Lo más llamativo es que lo produzca otra mujer que en su momento se reivindicaba como una revolucionaria.

sábado, 5 de marzo de 2011

GH2011 Reflexiones sobre género

Hace tiempo vengo pensando sobre la construcción social del cuerpo, luego de leer a y ver videos de Beatriz Preciado.

Y GH2011 ha venido a poner sobre el tapete este tema que se toma con cierta frivolidad en los medios de comunicación.

Alejandro era Silvia. Silvia hoy es Alejandro.

Tantos discursos comenzaron a circular por internet: problema grave, anomalía, nació con más hormonas masculinas que femeninas, etc. También un número importante de clasificaciones médicas, hechas por especiliastas, desde el discurso de la psicología y la medicina. Que naturalizan y renaturalizan desde el discurso de la dominación. Ejemplo: “la transexualidad es una disforia de género, es decir, un desacuerdo profundo entre el sexo biológico y el sexo psicológico o, dicho de otra forma, entre el sexo con el que se nace y aquel otro que la persona siente como propio”. “No padecen trastornos psiquiátricos graves que distorsionen la percepción de la realidad, necesitan ser aceptados social y legalmente en el género elegido".

Otro dice lo siguiente: “la publicidad del caso de Alejandro por televisión nos ayuda a insertar "para bien" el tema en la sociedad. "Eso es todo un circo, no es bueno tratar así temas que son muy privados. Lo mismo pasó con la ley de matrimonio igualitario, que fue fantástico que se sancionara, pero se hizo demasiado circo con ellos"

Mi reflexión está orientada en torno al trabajo de Preciado.

En un reportaje realizado por el Dr. Jesús Carrillo [1] para Desacuerdos[2] nos introduce en una mirada revolucionaria y cuestionadora de todo lo estudiado hasta ahora sobre la cuestión de género.

Alejandro de GH2011 es un emergente de la construcción biopolítica de los cuerpos, que por un lado da cuenta de lo flexible que son los cuerpos y por otro cómo pueden ser construidos socialmente. Lo que es lo mismo decir que la sexualidad/ género hombre mujer son categorías construidas socialmente que a partir de tecnologías del self ejercen cierto tipo poder performativo sobre las prácticas de las personas. Invito a la lectura del texto de Beatriz Preciado y a escuchar lo que nos cuenta en su video.



[1] Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Murcia, Master en estudios históricos por el Instituto Warburg de la Universidad de Londres y Doctor en Historia por la Universidad de Cambridge (King's College).

[2] Vol. 2, 2004 pag.244 261 http://www.arteleku.net/4.0/pdfs/preciado.pdf



lunes, 23 de noviembre de 2009

Claudia Venturelli: Fan-ático

CICERON


Después de unos acontecimientos de intolerancia leídos en un blog a partir de las opiniones sobre un recital de un cantante aquí en Argentina que optó por cambiar su estilo y comenzar una carrera solista, después de haber impregnado con el sello de su banda a dos generaciones de argentinos, comencé a preguntarme qué es ser un fan, desde una mirada social y cuáles son los efectos de realidad que lo construyen.

Cómo siempre hago en un primer momento busqué la definición del DRAE.

La definición de fanático del DRAE es implacable: Que defiende con tenacidad desmedida y apasionamiento creencias u opiniones, sobre todo religiosas o políticas; en una segunda acepción dice: entusiasmando ciegamente por algo.
Los sinónimos que encontré son: apasionado, entusiasta, exaltado, idólatra, ferviente, intolerante, intransigente, seguidor, fan, hincha, extremista.

¿Cómo se origina la palabra fanático? Y ¿ cómo surgió y cuando fue que se trasladó su significado?

Y nuevamente Roma …

La palabra fanáticus fue un título honorífico, significaba “servidor” o “bienhechor de un templo.”
Según dice el Diccionario de Trevoux) los anticuarios han encontrado inscripciones en las que los romanos importantes usaban el título de fanaticus.
Encontré que en la oratoria de Cicerón pro domo sua se menciona la palabra fanaticus.
Cuando más tarde y en época más feliz levantaron el destierro a Cicerón, pleiteó ante el pueblo para conseguir que le devolvieran el terreno que ocupaba su casa, y pidió también que la edificaran a costas del pueblo romano. He aquí cómo se expresa:
«Aconsejad, pontífices, a ese hombre religioso; convencedle de que hasta la misma religión tiene sus límites, y que no hay que ser tan escrupulosos. ¿Qué necesidad tenéis, vos que sois consagrador, vos que sois fanático, de recurrir a supersticiones de vieja para asistir a un sacrificio que se celebra en una casa extraña?»
El Diccionario de Trevoux dice también que las antiguas crónicas de Francia llamaban a Clovis «fanático» y «pagano».
La filóloga María Moliner lo define como “partidario exaltado e intolerante de alguna creencia.”

La palabra se ve mezclada con la religión y la religión podría uno pensar que es un compilado de reglas que se hacen cuerpo a partir de la repetición y que esa repetición al estructurar las prácticas de las personas construye sujetos sujetados a la lógica de una repetición, construyéndolos iguales a sí mismos e intolerantes ante la posibilidad de algún cambio.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Claudia Venturelli: Nietzsche Foucault

Lectura de Nietzsche en registro Foucaultiano

He leído Sobre verdad y mentira en sentido extramoral, un texto que, creo, puede revelar uno de los nudos desde donde parte Foucault para comenzar a construir sus conceptualizaciones acerca de la verdad, los discursos, etc.

Parte de este texto va dedicado a LaRisa, por lo que dice sobre las palabras y por otra parte espero el aporte de uno de los intelectuales que más sabe sobre Foucault a ver si puede ser posible mi especulación, el Dr fanlo, usted que opina?
Cada subtítulo fueron mis apreciaciones sobre la lectura de Nietzsche en registro Foucault

El intelecto, como medio de conservación del individuo, desarrolla sus fuerzas principales fingiendo, puesto que éste es el medio, merced al cual sobreviven los individuos débiles y poco robustos, como aquellos a quienes les ha sido negado servirse, en la lucha por la existencia, de cuernos, o de la afilada dentadura del animal de rapiña. En los hombres alcanza su punto culminante este arte de fingir; aquí el engaño, la adulación, la mentira y el fraude, la murmuración, la farsa, el vivir del brillo ajeno, el enmascaramiento, el convencionalismo encubridor, la escenificación ante los demás y ante uno mismo, en una palabra, el revoloteo incesante alrededor de la llama de la vanidad es hasta tal punto regla y ley, que apenas hay nada tan inconcebible como el hecho de que haya podido surgir entre los hombres una inclinación sincera y pura hacia la verdad. Se encuentran profundamente sumergidos en ilusiones y ensueños; su mirada se limita a deslizarse sobre la superficie de las cosas y percibe “formas”, su sensación no conduce en ningún caso a la verdad, sino que se contenta con recibir estímulos, como si jugase a tantear el dorso de las cosas.

Las palabras y las cosas

En un estado natural de las cosas, el individuo, en la medida en que se quiere mantener frente a los demás individuos, utiliza el intelecto y la mayor parte de las veces solamente para fingir, pero, puesto que el hombre, tanto por la necesidad como por hastío, desea existir en sociedad y gregariamente, precisa de un tratado de paz y, de acuerdo con este, procura que, al menos, desaparezca de su mundo el más grande bellum omnium contra omnes. Este tratado de paz conlleva algo que promete ser el primer paso para la consecución de ese misterioso impulso hacia la verdad. En este mismo momento se fija lo que a partir de entonces ha de ser verdad, es decir, se ha inventado una designación de las cosas uniformemente válida y obligatoria, y el poder legislativo del lenguaje proporciona también las primeras leyes de verdad, pues aquí se origina por primera vez el contraste entre verdad y mentira. El mentiroso utiliza las designaciones válidas, las palabras, para hacer aparecer lo irreal como real; dice, por ejemplo, soy rico cuando la designación correcta para su estado sería justamente pobre. Abusa de las convenciones consolidadas haciendo cambios discrecionales, cuando no invirtiendo los nombres. Si hace esto de manera interesada y que además ocasione perjuicios, la sociedad no confiará ya más en él y, por este motivo, lo expulsará de su seno. Por eso los hombres no huyen tanto de ser engañados como de ser perjudicados mediante el engaño; en este estadio tampoco detestan en rigor el embuste, sino las consecuencias perniciosas, hostiles, de ciertas clases de embustes. El hombre nada más que desea la verdad en un sentido análogamente limitado: ansía las consecuencias agradables de la verdad, aquellas que mantienen la vida; es indiferente al conocimiento puro y sin consecuencias e incluso hostil frente a las verdades susceptibles de efectos perjudiciales o destructivos. Y, además, ¿qué sucede con esas convenciones del lenguaje? ¿Son quizá productos del conocimiento, del sentido de la verdad? ¿Concuerdan las designaciones y las cosas? ¿Es el lenguaje la expresión adecuada de todas las realidades?

No hay esencias
Lenguaje, discursos, registros, clasificaciones

Solamente mediante el olvido puede el hombre alguna vez llegar a imaginarse que está en posesión de una verdad en el grado que se acaba de señalar. Si no se contenta con la verdad en forma de tautología, es decir, con conchas vacías, entonces trocará continuamente ilusiones por verdades. ¿Qué es una palabra? La reproducción en sonidos de un impulso nervioso. Pero inferir además a partir del impulso nervioso la existencia de una causa fuera de nosotros, es ya el resultado de un uso falso e injustificado del principio de razón. ¡Cómo podríamos decir legítimamente, si la verdad fuese lo único decisivo en la génesis del lenguaje, si el punto de vista de la certeza lo fuese también respecto a las designaciones, cómo, no obstante, podríamos decir legítimamente: la piedra es dura, como si además captásemos lo duro de otra manera y no solamente como una excitación completamente subjetiva! Dividimos las cosas en géneros, caracterizamos el árbol como masculino y la planta como femenino: ¡qué extrapolación tan arbitraria! ¡A qué altura volamos por encima del canon de la certeza! Hablamos de una serpiente: la designación cubre solamente el hecho de retorcerse; podría, por tanto, atribuírsele también al gusano. ¡Qué arbitrariedad en las delimitaciones! ¡Qué parcialidad en las preferencias, unas veces de una propiedad de una cosa, otras veces de otra! Los diferentes lenguajes, comparados unos con otros, ponen en evidencia que con las palabras jamás se llega a la verdad ni a una expresión adecuada pues, en caso contrario, no habría tantos lenguajes. La cosa en sí (esto sería justamente la verdad pura, sin consecuencias) es totalmente inalcanzable y no es deseable en absoluto para el creador del lenguaje. Éste se limita a designar las relaciones de las cosas con respecto a los hombres y para expresarlas apela a las metáforas más audaces. ¡En primer lugar, un impulso nervioso extrapolado en una imagen! Primera metáfora. ¡La imagen transformada de nuevo en un sonido! Segunda metáfora. Y, en cada caso, un salto total desde una esfera a otra completamente distinta. Se podría pensar en un hombre que fuese completamente sordo y jamás hubiera tenido ninguna sensación sonora ni musical; del mismo modo que un hombre de estas características se queda atónito ante las figuras acústicas de Chladni en la arena, descubre su causa en las vibraciones de la cuerda y jurará entonces que, en adelante, no se puede ignorar lo que los hombres llaman sonido, así nos sucede a todos nosotros con el lenguaje. Creemos saber algo de las cosas mismas cuando hablamos de árboles, colores, nieve y flores y no poseemos, sin embargo, más que metáforas de las cosas que no corresponden en absoluto a las esencias primitivas. Del mismo modo que el sonido configurado en la arena, la enigmática x de la cosa en sí se presenta en principio como impulso nervioso, después como figura, finalmente como sonido. Por tanto, en cualquier caso, el origen del lenguaje no sigue un proceso lógico, y todo el material sobre el que, y a partir del cual, trabaja y construye el hombre de la verdad, el investigador, el filósofo, procede, si no de las nubes, en ningún caso de la esencia de las cosas.

La construcción de conceptos

Pero pensemos especialmente en la formación de los conceptos. Toda palabra se convierte de manera inmediata en concepto en tanto que justamente no ha de servir para la experiencia singular y completamente individualizada a la que debe su origen, por ejemplo, como recuerdo, sino que debe encajar al mismo tiempo con innumerables experiencias, por así decirlo, más o menos similares, jamás idénticas estrictamente hablando; en suma, con casos puramente diferentes. Todo concepto se forma por equiparación de casos no iguales. Del mismo modo que es cierto que una hoja no es igual a otra, también es cierto que el concepto hoja se ha formado al abandonar de manera arbitraria esas diferencias individuales, al olvidar las notas distintivas, con lo cual se suscita entonces la representación, como si en la naturaleza hubiese algo separado de las hojas que fuese la hoja, una especie de arquetipo primigenio a partir del cual todas las hojas habrían sido tejidas, diseñadas, calibradas, coloreadas, onduladas, pintadas, pero por manos tan torpes, que ningún ejemplar resultase ser correcto y fidedigno como copia fiel del arquetipo. Decimos que un hombre es honesto. ¿Por qué ha obrado hoy tan honestamente?, preguntamos. Nuestra respuesta suele ser así: a causa de su honestidad. ¡La honestidad! Esto significa a su vez: la hoja es la causa de las hojas. Ciertamente no sabemos nada en absoluto de una cualidad esencial, denominada honestidad, pero sí de una serie numerosa de acciones individuales, por lo tanto desemejantes, que igualamos olvidando las desemejanzas, y, entonces, las denominamos acciones honestas; al final formulamos a partir de ellas una qualitas occulta con el nombre de honestidad.

Regimen de verdad
Lo universal y lo particular
La realidad no existe sin el sujeto

No sabemos todavía de dónde procede el impulso hacia la verdad, pues hasta ahora solamente hemos prestado atención al compromiso que la sociedad establece para existir: ser veraz, es decir, utilizar las metáforas usuales; por tanto, solamente hemos prestado atención, dicho en términos morales, al compromiso de mentir de acuerdo con una convención firme, mentir borreguilmente, de acuerdo con un estilo vinculante para todos. Ciertamente, el hombre se olvida de que su situación es ésta; por tanto, miente de la manera señalada inconscientemente y en virtud de hábitos seculares y precisamente en virtud de esta inconsciencia, precisamente en virtud de este olvido, adquiere el sentimiento de la verdad. A partir del sentimiento de estar comprometido a designar una cosa como roja, otra como fría y una tercera como muda, se despierta un movimiento moral hacia la verdad; a partir del contraste del mentiroso, en quien nadie confía y a quien todo el mundo excluye, el hombre se demuestra a sí mismo lo honesto, lo fiable y lo provechoso de la verdad. En ese instante, el hombre pone sus actos como ser racional bajo el dominio de las abstracciones; ya no tolera más el ser arrastrado por las impresiones repentinas, por las intuiciones; generaliza en primer lugar todas esas impresiones en conceptos más descoloridos, más fríos, para uncirlos al carro de su vida y de su acción. Todo lo que eleva al hombre por encima del animal depende de esa capacidad de volatilizar las metáforas intuitivas en un esquema; en suma, de la capacidad de disolver una figura en un concepto. En el ámbito de esos esquemas es posible algo que jamás podría conseguirse bajo las primitivas impresiones intuitivas: construir un orden piramidal por castas y grados; instituir un mundo nuevo de leyes, privilegios, subordinaciones y delimitaciones, que ahora se contrapone al otro mundo de las primitivas impresiones intuitivas como lo más firme, lo más general, lo mejor conocido y lo más humano y, por tanto, como una instancia reguladora e imperativa. Mientras que toda metáfora intuitiva es individual y no tiene otra idéntica y, por tanto, sabe siempre ponerse a salvo de toda clasificación, el gran edificio de los conceptos ostenta la rígida regularidad de un columbarium romano e insufla en la lógica el rigor y la frialdad peculiares de la matemática. Aquel a quien envuelve el hálito de esa frialdad, se resiste a creer que también el concepto, óseo y octogonal como un dado y, como tal, versátil, no sea más que el residuo de una metáfora, y que la ilusión de la extrapolación artística de un impulso nervioso en imágenes es, si no la madre, sí sin embargo la abuela de cualquier concepto. Ahora bien, dentro de ese juego de dados de los conceptos se denomina verdad al uso de cada dado según su designación; contar exactamente sus puntos, formar las clasificaciones correctas y no violar en ningún caso el orden de las castas ni la sucesión jerárquica. Así como los romanos y los etruscos dividían el cielo mediante rígidas líneas matemáticas y conjuraban en ese espacio así delimitado, como en un templum, a un dios, cada pueblo tiene sobre él un cielo conceptual semejante matemáticamente repartido y en esas circunstancias entiende por mor de la verdad, que todo dios conceptual ha de buscarse solamente en su propia esfera. Cabe admirar en este caso al hombre como poderoso genio constructor, que acierta a levantar sobre cimientos inestables y, por así decirlo, sobre agua en movimiento una catedral de conceptos infinitamente compleja: ciertamente, para encontrar apoyo en tales cimientos debe tratarse de un edificio hecho como de telarañas, suficientemente liviano para ser transportado por las olas, suficientemente firme para no desintegrarse ante cualquier soplo de viento. Como genio de la arquitectura el hombre se eleva muy por encima de la abeja: ésta construye con la cera que recoge de la naturaleza; aquél, con la materia bastante más delicada de los conceptos que, desde el principio, tiene que fabricar por sí mismo. Aquí él es acreedor de admiración profunda pero no ciertamente por su inclinación a la verdad, al conocimiento puro de las cosas. Si alguien esconde una cosa detrás de un matorral, a continuación la busca en ese mismo sitio y, además, la encuentra, no hay mucho de qué vanagloriarse en esa búsqueda y ese descubrimiento; sin embargo, esto es lo que sucede con la búsqueda y descubrimiento de la verdad dentro del recinto de la razón. Si doy la definición de mamífero y a continuación, después de haber examinado un camello, declaro: he aquí un mamífero, no cabe duda de que con ello se ha traído a la luz una nueva verdad, pero es de valor limitado; quiero decir; es antropomórfica de cabo a rabo y no contiene un solo punto que sea verdadero en sí, real y universal, prescindiendo de los hombres. El que busca tales verdades en el fondo solamente busca la metamorfosis del mundo en los hombres; aspira a una comprensión del mundo en tanto que cosa humanizada y consigue, en el mejor de los casos, el sentimiento de una asimilación. Del mismo modo que el astrólogo considera a las estrellas al servicio de los hombres y en conexión con su felicidad y con su desgracia, así también un investigador tal considera que el mundo en su totalidad está ligado a los hombres; como el eco infinitamente repetido de un sonido original, el hombre; como la imagen multiplicada de un arquetipo, el hombre. Su procedimiento consiste en tomar al hombre como medida de todas las cosas; pero entonces parte del error de creer que tiene estas cosas ante sí de manera inmediata,como objetos puros. Por tanto, olvida que las metáforas intuitivas originales no son más que metáforas y las toma por las cosas mismas.

Sólo mediante el olvido de este mundo primitivo de metáforas, sólo mediante el endurecimiento y petrificación de un fogoso torrente primordial compuesto por una masa de imágenes que surgen de la capacidad originaria de la fantasía humana, sólo mediante la invencible creencia en que este sol, esta ventana, esta mesa son una verdad en sí, en resumen: gracias solamente al hecho de que el hombre se olvida de sí mismo como sujeto y, por cierto, como sujeto artísticamente creador, vive con cierta calma, seguridad y consecuencia; si pudiera salir, aunque sólo fuese un instante, fuera de los muros de esa creencia que lo tiene prisionero, se terminaría en el acto su “conciencia de sí mismo”. Le cuesta trabajo reconocer ante sí mismo que el insecto o el pájaro perciben otro mundo completamente diferente al del hombre y que la cuestión de cuál de las dos percepciones del mundo es la correcta carece totalmente de sentido, ya que para decidir sobre ello tendríamos que medir con la medida de la percepción correcta, es decir, con una medida de la que no se dispone. Pero, por lo demás, la “percepción correcta” —es decir, la expresión adecuada de un objeto en el sujeto— me parece un absurdo lleno de contradicciones, puesto que entre dos esferas absolutamente distintas, como lo son el sujeto y el objeto, no hay ninguna causalidad, ninguna exactitud, ninguna expresión, sino, a lo sumo, una conducta estética, quiero decir: un extrapolar alusivo, un traducir balbuciente a un lenguaje completamente extraño, para lo que, en todo caso, se necesita una esfera intermedia y una fuerza mediadora, libres ambas para poetizar e inventar. La palabra fenómeno encierra muchas seducciones, por lo que, en lo posible, procuro evitarla, puesto que no es cierto que la esencia de las cosas se manifieste en el mundo empírico. Un pintor que careciese de manos y quisiera expresar por medio del canto el cuadro que ha concebido, revelará siempre, en ese paso de una esfera a otra, mucho más sobre la esencia de las cosas que en el mundo empírico. La misma relación de un impulso nervioso con la imagen producida no es, en sí, necesaria; pero cuando la misma imagen se ha producido millones de veces y se ha transmitido hereditariamente a través de muchas generaciones de hombres, apareciendo finalmente en toda la humanidad como consecuencia cada vez del mismo motivo, acaba por llegar a tener para el hombre el mismo significado que si fuese la única imagen necesaria, como si la relación del impulso nervioso original con la imagen producida fuese una relación de causalidad estricta; del mismo modo que un sueño eternamente repetido sería percibido y juzgado como algo absolutamente real. Pero el endurecimiento y la petrificación de una metáfora no garantizan para nada en absoluto la necesidad y la legitimación exclusiva de esta metáfora.

Lo natural no existe. De las leyes de la naturaleza conocemos lo que nostros hemos construido como discursos en cada momento histórico

Al contrario, cabe decir por lo pronto que, si cada uno de nosotros tuviese una percepción sensorial diferente, podríamos percibir unas veces como pájaros, otras como gusanos, otras como plantas, o si alguno de nosotros viese el mismo estímulo como rojo, otro como azul e incluso un tercero lo percibiese como un sonido, entonces nadie hablaría de tal regularidad de la naturaleza, sino que solamente se la concebiría como una creación altamente subjetiva. Entonces, ¿qué es, en suma, para nosotros una ley de la naturaleza? No nos es conocida en sí, sino solamente por sus efectos, es decir, en sus relaciones con otras leyes de la naturaleza que, a su vez, sólo nos son conocidas como sumas de relaciones. Por consiguiente, todas esas relaciones no hacen más que remitir continuamente unas a otras y nos resultan completamente incomprensibles en su esencia; en realidad sólo conocemos de ellas lo que nosotros aportamos: el tiempo, el espacio, por tanto las relaciones de sucesión y los números.

El discurso de la ciencia

Como hemos visto, en la construcción de los conceptos trabaja originariamente el lenguaje; más tarde la ciencia. Así como la abeja construye las celdas y, simultáneamente, las rellena de miel, del mismo modo la ciencia trabaja inconteniblemente en ese gran columbarium de los conceptos, necrópolis de las intuiciones; construye sin cesar nuevas y más elevadas plantas, apuntala, limpia y renueva las celdas viejas y, sobre todo, se esfuerza en llenar ese colosal andamiaje que desmesuradamente ha apilado y en ordenar dentro de él todo el mundo empírico, es decir, el mundo antropomórfico. Si ya el hombre de acción ata su vida a la razón y a los conceptos para no verse arrastrado y no perderse a sí mismo, el investigador construye su choza junto a la torre de la ciencia para que pueda servirle de ayuda y encontrar él mismo protección bajo ese baluarte ya existente. De hecho necesita protección, puesto que existen fuerzas terribles que constantemente le amenazan y que oponen a la verdad científica verdades de un tipo completamente diferente con las más diversas etiquetas.




Ese impulso hacia la construcción de metáforas, ese impulso fundamental del hombre del que no se puede prescindir ni un solo instante, pues si así se hiciese se prescindiría del hombre mismo, no queda en verdad sujeto y apenas si domado por el hecho de que con sus evanescentes productos, los conceptos, resulta construido un nuevo mundo regular y rígido que le sirve de fortaleza. Busca un nuevo campo para su actividad y otro cauce y lo encuentra en el mito y, sobre todo, en el arte. Confunde sin cesar las rúbricas y las celdas de los conceptos introduciendo de esta manera nuevas extrapolaciones, metáforas y metonimias; continuamente muestra el afán de configurar el mundo existente del hombre despierto, haciéndolo tan abigarradamente irregular, tan inconsecuente, tan inconexo, tan encantador y eternamente nuevo, como lo es el mundo de los sueños. En sí, ciertamente, el hombre despierto solamente adquiere conciencia de que está despierto por medio del rígido y regular tejido de los conceptos y, justamente por eso, cuando en alguna ocasión un tejido de conceptos es desgarrado de repente por el arte llega a creer que sueña.

martes, 15 de septiembre de 2009

Sociología en Lucha



La sociología como discurso científico aparece, de la mano de Augusto Comte en el siglo XIX, para recomponer el orden social perdido por las revoluciones acaecidas.

Había que construir un discurso del orden que fuera rápidamente asimilable y que contribuyese a eliminar la incertidumbre que producían esas revoluciones.
Es por eso que se toman los métodos de las ciencias naturales para poder naturalizar y establecer que, las nuevas relaciones sociales que el capitalismo imponía (producir cuerpos libres para poder ser explotados para la extracción de plusvalía: la clase obrera, los explotados), sirviesen para que, la burguesía triunfante tuviera la pata que necesitaba para poder desarrollarse.

Docilizar cuerpos, dividir, clasificar, compartimentar, imponiendo la dominación del hombre por el hombre en nombre de las leyes de la naturaleza.

Así Comte, Spencer, Mill, Tocqueville, Saint Simon colaboran en este sentido para que el discurso comience a circular y que las estructuras sociales se comiencen a vislumbrar como efectos de las leyes de la naturaleza y puedan así ser consideradas como leyes dadas de una vez y para siempre.

Han pasado ya dos siglos y todavía hoy hay quienes creen en ese discurso naturalizador de las Ciencias Sociales y quienes lo promueven.

Carlos Marx ha aparecido, en aquel momento histórico, en la producción de las ciencias sociales para insurreccionar los saberes establecidos por la academia sociológica del momento.
Todos sabrán las persecuciones de las que él fue objeto y sujeto.
Su discurso y su método, aunque impregnados por el discurso positivista de la época, producto del momento histórico en el cual produjo (en lenguaje vulgar no se puede pedir peras a un olmo), descubrió el síntoma del capitalismo y en función de ello luchó para expandir y hacer circular lo que él analizó como t; y actuó políticamente para derribar las nubes que velaban las cabezas de los explotados.
Claro imaginen que la clase dominante de la época y sus medios de difusión no permitirían, tal cual pasa hoy, en los diarios, TV, listas de emails, etc. que su discurso llegara hasta el último y más recóndito lugar del mundo o al menos de Alemania, Inglaterra y Francia.

Mucho tiempo después aparece un filósofo que analiza las relaciones de poder, y construye conceptos o reutiliza y reapropia algunos ya circulantes, y nos dice que las relaciones de saber poder instauran discursos que provocan efectos de verdad en la sociedad. Y por otro lado apuesta a la insurrección de los saberes como forma de resistencia a la docilización impuesta por los discursos dominantes.

Las Ciencias Sociales deben insurreccionar los saberes y no ser la pata progresista de gobiernos corruptos, abriendo cartas, apoyando leyes de difusión para beneficiar a multinacionales y llevando a una comunidad académica a la payasada de una elección de fantochada, con nombres de pacotilla (en todas sus acepciones y modismos), y con profesores docilizados que cuando les cierran la posibilidad de expresión en medio de un proceso electoral, hacen como si nada, cierran sus ojos, sus computadoras y van a votar lo que le dicen en pos del reparto de las migajas que deja derramar la gerencia en el poder de las multinacionales expropiadoras de saberes y fuerza de trabajo, poniéndoles una zanahoria delante de sus narices, en el contexto de una argentinidad vapuleada por años y años de saqueo y desarme intelectual.

Por eso es que declaro a la Sociología en lucha para insurreccionar los saberes y sacar a nuestros “intelectuales” del adormecimiento producido por tanta gubernamentalidad neoliberal. Dejen de llenar formularios y salgan de sus mesas redondas a la lucha.!!

martes, 8 de septiembre de 2009

Claudia Venturelli:Bourdieu- sobre Foucault




Que claridad de pensamiento el de Bourdieu. Muchos profesores deberían leer el capítulo de este libro y tomar apuntes para nunca olvidar la recomendación que nos hace sin siquiera proponérselo.
Pararse frente a un curso sin ser un "auctor" es lo que lleva a la reproducción memorizada de citas de autor de la que tantos "autores" se hacen compiladores. Se comprendería mejor que es citar a la hora de copiar y pegar lo que dicen otros sin la menor reflexión. No se haría uso y abuso por la academia de las citas por las citas mismas cuando hay que presentar una tesis en cualquier ámbito de la "academia". No se perdería tiempo de producción intelectual contando la cantidad de citas a las que hay que llegar para tener la aprobación de los académicos a la hora de acreditar.
Cuantos académicos renombrados se enorgullecen escribiendo libros marcando las contradicciones que encuentran a lo largo de la trayectoria de un pensador. Quiere decir que no entendieron nada a lo largo de su propia trayectoria.
... Hemos escuchado muchas frases que comienzan con "para Foucault" o " según Foucault", "como dijo Foucault": ¿ por qué y para quién se pronuncian tales expresiones? Para responder a ello habría que tomar las citas, analizar su forma y su función,llevándolas al contexto textual y al contexto social, y sobre todo a la posición social del autor de la cita. Quizá se comprendería mejor de este modo lo que se hace cuando se cita a un autor.
¿Se le sirve a él o nos servimos de él? ¿No sucumbimos a una forma de fetichismo, a un foucaultismo no muy foucaultiano? recordemos que Marx decía "yo no soy marxista". Creo que Foucault habría dicho contento: "yo no soy foucaultiano". Sin duda lo dijo (lo que no quiere decir que no quería que hubiese foucaultianos). Él hizo cosas que permiten ver que quería que hubiera foucaultianos.
De modo que siempre es necesario someter las citas a la crítica, examinar su función, su verdad, su validez. Se puede oponer una cita de Foucault a otra no sólo porque se contradijo, como todo el mundo, sino también porque no dijo la misma cosa en el mismo momento o a las mismas personas, según las circunstancias (lo que no quiere decir que mintió aquí o allá). Recuerdo muy frecuentemente estas palabras de Sholem: "No digo la misma cosa a los judíos de Nueva York, de París, de Berlín o de Jerusalem, y sin embargo no miento nunca".
... Para ser verdaderamente fiel al espíritu de foucault, ¿ no habría que leerlo como él mismo ha dicho que leía, y de ese modo solamente?
Foucault dijo que había leído a este o aquel autor no para obtener conocimientos, sino para sacar de allí reglas para construir su propio objeto. Hay que distinguir entre los lectores, los comentadores, que leen para hablar en seguida de lo que han leído; y los que leen para hacer alguna cosa, para hacer avanzar el conocimiento, los auctores.
¿Cómo hacer una lectura de auctor, que quizá sea infiel a la letra de foucault, pero fiel al espíritu foucaultiano?
Los invito a reflexionar sobre esto que nos plantea Bourdieu a todos los que nos paramos frente a un curso repitiendo lo que dijeron otros.
Esto no termina acá...

domingo, 16 de agosto de 2009

Claudia Venturelli: El secreto de sus ojos -invierno 2009-




Director: Juan José Campanella

Notas sobre el director

Director argentino, nacido el 19 de Julio de 1959, ha pasado parte de su vida residiendo en Estados Unidos donde, en 1988 terminó un master en fine atrs en las categorías cine y televisión y ha dirigido algunos capítulos de series de TV tales como:
2009 House MD Director del capítulo 18, temporada 5, "Aquí gatito"
2008 House MD Director del capítulo 6, temporada 4, "Lo que sea necesario"
2008 House MD Director del capítulo 12, temporada 3,"Un día, una habitación"
2006 Vientos de agua Director-guionista
2006 30 Rock Director del capítulo "Jack meets Daniel"
2006 Six Degrees Director del 1° capítulo.
2000-2006 - Law & Order: Special Victims Unit, episodio "Recall" (2006) (como Juan J. Campanella)
2000 Strangers with Candy, 6 capítulos
Obtuvo algunos premios Emmy por su trabajo en la serie de HBO “Life stories” y en 1997 fue director y guionista de “Ni el tiro final” (“Love walk in”), basado en la novela de Juan José Feinman.

La película está basada en la novela “La pregunta de sus ojos”, de Eduardo Sacheri.

En una entrevista en la radio Campanella dice lo siguiente:
“La película demoró mucho tiempo; tuvo nueve meses de post producción. Llegué sin aire al estreno”, señaló Campanella detalló que “es una historia en donde el orden natural de la justicia o quien tendría que ejercerla, no la ejerció; desde ese punto de vista se puede generar un buen debate”.

Algunos comentarios sobre la película.

Una película donde los rasgos de la argentinidad están a simple vista tanto en los personajes como en lo que se muestra de la historia de la Argentina.
Las actuaciones de Darín y Villamil son para destacar. Pero hay dos actores que destacan su actuación por el trabajo, nada habitual para lo que estamos acostumbrados. José Luis Gioia y Guillermo Francella. La composición de los personajes de estos dos actores muestra que cuando hay buen guión y buena dirección se puede lograr salir del encasillamiento al que están sujetados dentro de los dispositivos.

Aquí comienza el debate.

¿Existe un orden natural de la justicia? Michel Foucault diría: la justicia no existe.
El sistema carcelario y el judicial reúnen unos discursos y unas arquitecturas, unos reglamentos coercitivos, y unas proposiciones científicas, unos efectos sociales, unos programas para corregir a los delincuentes y unos mecanismos que solidifican la delincuencia.

Que podemos ver en la película. Un ejemplo de lo que analiza en su capítulo "Ilegalismos y delincuencia" Michel Foucault en su libro Vigilar y castigar.
No hay un orden natural para la justicia ni para nada que tenga que ver con lo social.

Lo que pasa con el personaje Isidoro Benítez es un ejemplo de cómo los dispositivos carcelario y judicial hacen uso de la delincuencia para realizar los trabajos que la burguesía y quienes gobiernan en su representación no pueden hacer.
Esa red carcelaria es la que produce los delincuentes. Consumo y producción: no existe lo uno sin lo otro.
La prisión fabrica delincuentes y la película muestra cómo su funcionamiento se desarrolla sobre el abuso de poder, amparado por cierta justicia y su orden no natural.
La imagen del ascensor y un diálogo de la película son ejemplo de ello.

Por qué digo que la justicia no tiene un orden natural, más allá de lo que vemos en la película. Porque como dijo Foucault:
“... sería hipócrita o ingenuo creer que la ley se ha hecho para todo el mundo en nombre de todo el mundo; que es más prudente reconocer que se ha hecho para algunos y que recae sobre otros; que en principio obliga a todos los ciudadanos, pero que se dirige principalmente a las clases más numerosas y menos ilustradas; que a diferencia de lo que ocurre con las leyes políticas o civiles, su aplicación no concierne por igual a todo el mundo, que en los tribunales la sociedad entera no juzga a uno de sus miembros, sino que una categoría social encargada del orden sanciona a otra que está dedicada al desorden.
"Recorred los lugares donde se juzga, donde se encarcela, donde se mata... Un hecho nos impresiona en todos ellos; en todos vemos dos clases de hombres bien distintas, de los cuales los unos se encuentran siempre en los sillones de los acusadores y de los jueces y los otros en los banquillos de los acusados y de los reos", lo cual se explica por el hecho de que estos últimos, por falta de recursos y de educación, no saben "mantenerse dentro de los límites de la probidad legal"; a tal punto que el lenguaje de la ley, que quiere ser universal, es, por esto mismo, inadecuado; debe ser, si ha de ser eficaz, el discurso de una clase a otra, que no tiene ni las mismas ideas que ella, ni emplea las mismas palabras: "Ahora bien, con nuestras lenguas gazmoñas, desdeñosas, y trabadas por su etiqueta, ¿es fácil hacerse comprender por aquellos que jamás han oído otra cosa que el dialecto
rudo, pobre, irregular, pero vivo, franco y pintoresco del mercado, de las tabernas y de la feria?... ¿De qué lengua, de qué método habrá que hacer uso en la redacción de las leyes para obrar sobre el espíritu inculto de quienes resisten menos a las tentaciones del crimen?" Ley y justicia no vacilan en proclamar su necesaria asimetría de clase..." (Foucault: 245 a 256).

Más allá de esto está muy bien logrado el tratamiento en la película de un momento histórico de la Argentina (partes de la película muestran la década del ‘70 con Isabel Martínez en el poder y las acciones de la triple A) plagado de Ilegalismos por parte de quiénes intentaron gobernar nuestras conductas dentro de una red de abuso de poder y un estado de excepción.

Y por otro lado logra buenos tiempos, una de las pocas películas argentinas que no cae en la sobreactuación y muestra biotipos argentinos bien logrados, aunque no tiene el final moralejoso al que nos tienen acostumbrados los directores argentinos.

martes, 28 de julio de 2009

Claudia Venturelli: Bahuan e Puja the dalits of Caminho das Indias


A genealogy of the dalits –Part 1-

What can we find if we research deeply the castes system?
My interest today is to introduce us into the position of dalits inside India.

Originally untouchables, today the word dalit is used since the 70’s decade when the Dalit Panthers popularized this concept as a way of denunciate the oppressive situation they live in India.

The soap opera shows us the dalits as people who are what they are because of their own practices. They are dalits because they murdered, stole, rape.

But if we go deeply and research the genealogy of their appearance in India we can find that Manu’s law put them outside the castes system, they were outcaste (in English). Manu’s law was the origin of the castes system and determinate his permanently impure situation. They have no possibility to move into the social pyramid and they don’t have the opportunity of purification.

The last census (2001) indicates that the 16 % of the Indian population is dalit, at least more or less 167 million people.

Could we think , with Michel Foucault, that the castes system is a social device ?









martes, 14 de abril de 2009

Los dispositivos - sujeciones y diferencias marginales

Cuando uno trata de desnaturalizar los acontecimientos subidos al pedestal de la historia, ¿para qué lo hace y por qué lo hace?

Siempre que uno desmonta un discurso el otro espera que le dé una respuesta que lo deje tranquilo y seguro recomponiendo de alguna manera esa seguridad que el hombre moderno necesitó desde que Kant puso como a priori las categorías de espacio tiempo.
Hoy un físico cuántico nos dice que esas categorías ya no existen. Entonces la seguridad del hombre moderno se derrumba y empieza la época de las incertidumbres, léase la posthumanidad, la postorganicidad, etc.

¿Para qué uno desnaturaliza esos discursos?

Si uno lo hace es para comprender las acciones de los otros en los distintos momentos históricos. Las prácticas discursivas, en tanto acciones políticas, se han dado y se dan como luchas políticas, que nada tenían ni tienen que ver con sólo escribir un paper sino como respuesta en una disputa dentro de un dispositivo (partido, universidad, etc).

Althusser como sujeto sujetado a una lógica de partido convocaba intelectuales para que el partido fuera reconocido, dentro de las luchas de poder, como un partido con gran cantidad de intelectuales, para que le otorgaran cierta legitimidad.

La red de poder que la academia francesa reproduce hace que Foucault, por ser discípulo de Althusser, entre en el PCF y en las prácticas del partido encontrara que de marxismo de Marx nada y por eso renegara de haber entrado al mismo.

Cuando uno desnaturaliza las prácticas discursivas desmontándolas y comprendiéndolas puede comprender que las propias acciones son tomas de decisiones que lo sujetan a tal o cual dispositivo, dentro de las reglas de ese dispositivo, formando parte del mismo.

No crea que uno formando parte del mismo y sólo por el hecho de pertenecer al mismo habiendo entendido su lógica de funcionamiento va a producir una diferencia marginal, ya que el dispositivo permite la presencia de ciertos emergentes marginales a los cuales después sujeta a su lógica.

Entonces si uno pretende cambiar al dispositivo lo más probable es que termine conjurando con el mismo. Y el cambio lo haya producido el dispositivo sobre uno mismo y no viceversa.

Los aportes a esta reflexión en ciernes serán bienvenidos.