domingo, 16 de agosto de 2009

Claudia Venturelli: El secreto de sus ojos -invierno 2009-




Director: Juan José Campanella

Notas sobre el director

Director argentino, nacido el 19 de Julio de 1959, ha pasado parte de su vida residiendo en Estados Unidos donde, en 1988 terminó un master en fine atrs en las categorías cine y televisión y ha dirigido algunos capítulos de series de TV tales como:
2009 House MD Director del capítulo 18, temporada 5, "Aquí gatito"
2008 House MD Director del capítulo 6, temporada 4, "Lo que sea necesario"
2008 House MD Director del capítulo 12, temporada 3,"Un día, una habitación"
2006 Vientos de agua Director-guionista
2006 30 Rock Director del capítulo "Jack meets Daniel"
2006 Six Degrees Director del 1° capítulo.
2000-2006 - Law & Order: Special Victims Unit, episodio "Recall" (2006) (como Juan J. Campanella)
2000 Strangers with Candy, 6 capítulos
Obtuvo algunos premios Emmy por su trabajo en la serie de HBO “Life stories” y en 1997 fue director y guionista de “Ni el tiro final” (“Love walk in”), basado en la novela de Juan José Feinman.

La película está basada en la novela “La pregunta de sus ojos”, de Eduardo Sacheri.

En una entrevista en la radio Campanella dice lo siguiente:
“La película demoró mucho tiempo; tuvo nueve meses de post producción. Llegué sin aire al estreno”, señaló Campanella detalló que “es una historia en donde el orden natural de la justicia o quien tendría que ejercerla, no la ejerció; desde ese punto de vista se puede generar un buen debate”.

Algunos comentarios sobre la película.

Una película donde los rasgos de la argentinidad están a simple vista tanto en los personajes como en lo que se muestra de la historia de la Argentina.
Las actuaciones de Darín y Villamil son para destacar. Pero hay dos actores que destacan su actuación por el trabajo, nada habitual para lo que estamos acostumbrados. José Luis Gioia y Guillermo Francella. La composición de los personajes de estos dos actores muestra que cuando hay buen guión y buena dirección se puede lograr salir del encasillamiento al que están sujetados dentro de los dispositivos.

Aquí comienza el debate.

¿Existe un orden natural de la justicia? Michel Foucault diría: la justicia no existe.
El sistema carcelario y el judicial reúnen unos discursos y unas arquitecturas, unos reglamentos coercitivos, y unas proposiciones científicas, unos efectos sociales, unos programas para corregir a los delincuentes y unos mecanismos que solidifican la delincuencia.

Que podemos ver en la película. Un ejemplo de lo que analiza en su capítulo "Ilegalismos y delincuencia" Michel Foucault en su libro Vigilar y castigar.
No hay un orden natural para la justicia ni para nada que tenga que ver con lo social.

Lo que pasa con el personaje Isidoro Benítez es un ejemplo de cómo los dispositivos carcelario y judicial hacen uso de la delincuencia para realizar los trabajos que la burguesía y quienes gobiernan en su representación no pueden hacer.
Esa red carcelaria es la que produce los delincuentes. Consumo y producción: no existe lo uno sin lo otro.
La prisión fabrica delincuentes y la película muestra cómo su funcionamiento se desarrolla sobre el abuso de poder, amparado por cierta justicia y su orden no natural.
La imagen del ascensor y un diálogo de la película son ejemplo de ello.

Por qué digo que la justicia no tiene un orden natural, más allá de lo que vemos en la película. Porque como dijo Foucault:
“... sería hipócrita o ingenuo creer que la ley se ha hecho para todo el mundo en nombre de todo el mundo; que es más prudente reconocer que se ha hecho para algunos y que recae sobre otros; que en principio obliga a todos los ciudadanos, pero que se dirige principalmente a las clases más numerosas y menos ilustradas; que a diferencia de lo que ocurre con las leyes políticas o civiles, su aplicación no concierne por igual a todo el mundo, que en los tribunales la sociedad entera no juzga a uno de sus miembros, sino que una categoría social encargada del orden sanciona a otra que está dedicada al desorden.
"Recorred los lugares donde se juzga, donde se encarcela, donde se mata... Un hecho nos impresiona en todos ellos; en todos vemos dos clases de hombres bien distintas, de los cuales los unos se encuentran siempre en los sillones de los acusadores y de los jueces y los otros en los banquillos de los acusados y de los reos", lo cual se explica por el hecho de que estos últimos, por falta de recursos y de educación, no saben "mantenerse dentro de los límites de la probidad legal"; a tal punto que el lenguaje de la ley, que quiere ser universal, es, por esto mismo, inadecuado; debe ser, si ha de ser eficaz, el discurso de una clase a otra, que no tiene ni las mismas ideas que ella, ni emplea las mismas palabras: "Ahora bien, con nuestras lenguas gazmoñas, desdeñosas, y trabadas por su etiqueta, ¿es fácil hacerse comprender por aquellos que jamás han oído otra cosa que el dialecto
rudo, pobre, irregular, pero vivo, franco y pintoresco del mercado, de las tabernas y de la feria?... ¿De qué lengua, de qué método habrá que hacer uso en la redacción de las leyes para obrar sobre el espíritu inculto de quienes resisten menos a las tentaciones del crimen?" Ley y justicia no vacilan en proclamar su necesaria asimetría de clase..." (Foucault: 245 a 256).

Más allá de esto está muy bien logrado el tratamiento en la película de un momento histórico de la Argentina (partes de la película muestran la década del ‘70 con Isabel Martínez en el poder y las acciones de la triple A) plagado de Ilegalismos por parte de quiénes intentaron gobernar nuestras conductas dentro de una red de abuso de poder y un estado de excepción.

Y por otro lado logra buenos tiempos, una de las pocas películas argentinas que no cae en la sobreactuación y muestra biotipos argentinos bien logrados, aunque no tiene el final moralejoso al que nos tienen acostumbrados los directores argentinos.

3 comentarios:

  1. Muy buena información, ahora me doy cuenta por que esta pelicula argentina es diferente, la experiencia de Campanella haciendo episodios de series de televisión es decisiva para romper con los moldes del cine argentino de los 40 y 50 y hacer algo nuevo.

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  2. AUN NO VI LA PELICULA PERO CON ESTOS COMENTARIOS IRE AL CINE PREPARADA....MUY INTERESANTE PODER VERLA DESDE ALGUN LUGAR DIFERENTE AL DE UNA OBRA DE ARTE. RELEERE FOUCAULT Y TAL VEZ LUEGO PUEDA APORTAR ALGO.

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  3. Bárbaro entonces luego de verla, lo espero , a ver que te pareció

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