sábado, 25 de abril de 2009

Claudia Venturelli: Júpiter y la mano invisible del mercado



Fin del recorrido por los caminos errados de la argentinidad -sociología argentina-

Leyendo en el diario que el dengue se transformó en un gran negocio para los productores de insecticidas, repelentes, mosquiteros y todo lo que tenga que ver con paliar el pánico construido por los medios, mi cabeza empezó a pensar: de qué mano invisible hablaban los economistas clásicos y cómo es que se ha popularizado esa metáfora literaria.
Se podría pensar como otra de las tantas naturalizaciones del discurso del saber-poder que justifica y oculta las prácticas expropiatorias de unos individuos respecto de otros, transformándose en sentido común.

Es llamativo que una metáfora, sólo mencionada tres veces por su autor a lo largo de su trayectoria, haya recorrido el mundo desde que el capitalismo comenzó a dominar la producción a escala mundial.

Un recorrido arqueológico por lo menos servirá para entender un poco más esto que llamamos el discurso como práctica.

Esta metáfora sólo apareció una vez mencionada en el libro de Adam Smith en su libro "Teoría de los sentimientos morales" (1759). Vuelta a mencionar en su libro “Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones” (1776), sólo tres veces (libro de 900 páginas aproximadamente).

Adam Smith fue un filósofo escocés que tuvo contacto con David Hume. Ambos influenciados por Francis Hutcheson (1694-1746) un filósofo profesor que dictaba filosofía moral en Glasgow, que contribuyó a la creación de la escuela escocesa de filosofía del sentido común. Adam Smith fue su alumno y reemplazante en esta materia. Considerado como el fundador de la economía política, ésta era sólo una parte del dictado de su materia de filosofía moral.

Repito que sólo fue mencionada tres veces por su autor pero para algunos economistas contemporáneos como Kenneth Arrow (autor del teorema de la imposibilidad de la democracia), Hahn y Tobin (el premio Nóbel creador de la tasa Tobin, keynesiano). Para Arrow y Hahn la “mano invisible” de Adam Smith es una expresión poética de lo más fundamental en las relaciones de equilibrio económico, es la contribución más importante hecha al pensamiento económico y la idea subyacente a dicha expresión una de las más grandes e influyentes ideas de la historia.
Veamos donde menciona esta metáfora Smith:

En 1750 en “The Principles which lead and direct Philosophical Enquiries; Illustrated by the History of Astronomy” publicado póstumente:

“La humanidad, en las primeras etapas de la sociedad, antes del establecimiento de la ley, el orden y la seguridad, tenía poca curiosidad en descubrir aquellas cadenas ocultas de eventos que ligan los aparentemente desunidos fenómenos de la naturaleza... Muchas... incoherencias más pequeñas, que en el curso de las cosas dejan perplejo a los filósofos, escapan enteramente a su atención…Como aquellas apariciones lo aterrorizan, está dispuesto a creer cualquier cosa con respecto a ellas que las pueda presentar como siendo todavía más el objeto de su terror. Que proceden de algunas causas inteligentes,
aunque invisibles, de cuya venganza o displacer son o bien los signos o los efectos, es la noción más indicada para intensificar esta pasión, y es esa, por lo tanto, la que él es más apto para abrigar... Pero todas las irregularidades de la naturaleza no son de esta horrible o terrible manera.
Algunas son perfectamente hermosas y agradables. Por la misma impotencia de la mente se las considerará con amor y complacencia, y aun con una vehemente gratitud; porque lo que causa placer, naturalmente excita nuestra gratitud…Las nociones de un salvaje no son muy diferentes... De allí el origen del politeísmo, y de esa superstición vulgar que atribuye todos los eventos irregulares de la naturaleza al favor o displacer de seres inteligentes, aunque invisibles, a dioses, demonios, brujas, genios, hadas. Debe observarse, que en todas las religiones politeístas, entre los salvajes, como también en las edades tempranas de la antigüedad pagana, son sólo los eventos irregulares de la naturaleza los que son atribuidos a la agencia y al poder de los dioses. El fuego quema, y el agua refresca; los cuerpos pesados descienden, y las sustancias más livianas vuelan hacia arriba, por la necesidad de su propia naturaleza; la mano invisible de Júpiter nunca fue aprehendida para ser empleada en estos asuntos.

Quién era Júpiter

Rey del cielo y la tierra y de todos los dioses del Olimpo pero también era considerado el dios de la justicia, (como Júpiter Fidius era guardián de la ley, defensor de la verdad y protector de la justicia y la virtud) por lo tanto si leemos las dos menciones siguientes habiéndole sacado “de Júpiter” podemos comprender que para Smith la distribución de la riqueza entre todo los habitantes de la tierra es más que justa porque es la mano invisible de Júpiter la que la realiza.

Este apartado no tiene desperdicio, para comprender la naturalización de la existencia de ricos y pobres.

Segunda vez que utiliza la metáfora en 1759 en la “Teoría moral de los sentimientos”

“... Los placeres de la riqueza y los honores... llaman la atención como algo excelso, bello y noble, cuya consecución bien vale todo el esfuerzo y desvelo que estamos tan dispuestos a dedicarles.
Y está bien que la naturaleza nos engañe de esa manera. Esta superchería es lo que despierta y mantiene en continuo movimiento la laboriosidad de los humanos. Fue eso lo que les impulsó primero a cultivar la tierra, a construir casas, a fundar ciudades y comunidades, a inventar y mejorar todas las ciencias y las artes que ennoblecen y embellecen la vida humana; lo que ha cambiado por completo la faz de la tierra, que ha transformado las rudas selvas de la naturaleza en llanuras agradables y fértiles... Por estas labores de la humanidad la tierra fue forzada a redoblar su fertilidad natural y a mantener una multitud mayor de habitantes. De nada le sirve al orgulloso e insensible terrateniente contemplar sus vastos campos y, sin pensar en las necesidades de sus semejantes, consumir imaginariamente él solo toda la cosecha que puedan rendir. Nunca como en su caso fue tan cierto el sencillo y vulgar proverbio según el cual los ojos son más grandes que el estómago. El producto de la tierra mantiene en todos los tiempos prácticamente el número de habitantes que es capaz de mantener. Los ricos sólo seleccionan del conjunto de lo que es más precioso y agradable. Ellos consumen apenas más que los pobres, y a pesar de su natural egoísmo y avaricia, aunque sólo buscan su propia conveniencia, aunque el único fin que se proponen es la satisfacción de sus propios vanos e insaciables deseos, dividen con los pobres el fruto de todas sus propiedades. Una mano invisible los conduce a realizar casi la misma distribución de las cosas necesarias para la vida que habría tenido lugar si la tierra hubiese sido dividida en porciones iguales entre todos sus habitantes, y así sin pretenderlo, y sin saberlo, promueven el interés de la sociedad y aportan medios para la multiplicación de la especie. Cuando la providencia distribuyó la tierra entre unos pocos patronos señoriales ni olvidó ni abandonó a los que parecían haber quedado excluidos del reparto. También éstos disfrutan de una parte de todo lo que produce.
En lo que constituye la genuina felicidad de la vida humana no están en ningún sentido por debajo de quienes parecerían ser tan superiores a ellos”.

Tercera y última vez que utiliza la metáfora 1776 “An Inquiry into the Nature and
Causes of The Wealth of Nations”

“Pero el ingreso anual de la sociedad es precisamente igual al valor en cambio del total producto anual de sus actividades económicas, o mejor dicho, se identifica con el mismo. Ahora bien, como cualquier individuo pone todo su empeño en emplear su capital en sostener la industria doméstica, y dirigirla a la consecución del producto que rinde más valor, resulta que cada uno de ellos colabora de una manera necesaria en la obtención del ingreso anual máximo para la sociedad. Ninguno se propone, por lo general, promover el interés público, ni sabe hasta qué punto lo promueve. Cuando prefiere la actividad económica de su país a la extranjera, únicamente considera su seguridad, y cuando dirige la primera de tal forma que su producto represente el mayor valor posible, sólo piensa en su ganancia propia; pero en este como en muchos otros casos, es conducido por una mano invisible a promover un fin que no entraba en sus intenciones. Mas no implica mal alguno para la sociedad que tal fin no entre a formar parte de sus propósitos, pues al perseguir su propio interés, promueve el de la sociedad de una manera más efectiva que si esto entrara en sus designios…”

Y nunca más volvió a utilizar esta expresión. ¿Qué pasó luego? Se sucedieron miles de interpretaciones histórico filosóficas sobre esta metáfora, sobre lo que quiso decir Adam Smith. Y la encontramos tanto en las interpretaciones de la teoría de la evolución de Darwin como en las interpretaciones de la economía. Para los que puedan leer en inglés aquí pueden encontrar varias de las interpretaciones que se han hecho.
(Ver link) http://www.helsinki.fi/~pylikosk/invisible.html

Y volviendo a la Sociedad Argentina, año 2009, y dengue

EL NEGOCIO DEL DENGUE

Un excelente negocio. Fabricantes de insecticidas, repelentes y mosquiteros, empresas de fumigación y laboratorios llegaron a cuadruplicar sus ventas durante marzo a causa de la reacción que provocaron en la población los contagios masivos de la enfermedad transmitida por el mosquito Aedes.
Entidades profesionales y organizaciones de consumidores denuncian especulación de algunas empresas que “aprovecharon para aumentar los precios de sus productos y servicios hasta un 20% en los últimos siete días”.

Recomendaciones oficiales repitieron hasta el hartazgo que el único medicamento válido para hacer frente a los primeros síntomas del dengue es el paracetamol. La venta del analgésico y antifebril “se cuadruplicó durante el mes de marzo”, dice Marcelo Peretta, presidente del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos. “A pesar de las recomendaciones de no utilizar otros analgésicos como el ibuprofeno y la aspirina, también crecieron la cantidad de unidades vendidas en los últimos días, aproximadamente un 100%”, agrega Peretta.
Desde la organización profesional denuncian además que “algunos laboratorios y otros integrantes de la cadena de distribución aumentaron el precio del paracetamol entre un siete y un 10% sin que medie otra justificación que la mera especulación”. La marca más conocida con la que se comercializa esta droga es Tafirol, de laboratorios Sidus. “En los supermercados se llegó a cobrar hasta once pesos una caja de 50 comprimidos, cuando su precio por manual Kairos es de $7,20”, sostiene Peretta. Y opina: “Aumentar el precio de un medicamento esencial en esta situación de epidemia es una especulación miserable que debiera ser sancionada por las autoridades sanitarias y comerciales”. Pero no son los únicos que especulan con los remedios. “También hay actitudes repudiables dentro del circuito ilegal o canal K (de kioscos) donde se llegó a vender hasta dos pesos un comprimido de paracetamol, valor al que se consigue un blister de diez unidades en cualquier farmacia”, finaliza el profesional.
Si de incrementar precios en situaciones de emergencia se trata, los fabricantes de productos para ahuyentar mosquitos no se quedaron atrás.
“Los valores de venta al publico de repelentes, espirales y líquidos insecticidas sufrieron incrementos de hasta un 25% entre la última semana de marzo y la primera de abril”, detalla Susana Andrada, titular del Centro de Educación al Consumidor (CEC). Según un relevamiento realizado por el organismo no gubernamental entre el 26 de marzo y el 3 de abril, los espirales marca Raid x 12 unidades aumentaron de $ 2,49 a $ 3,50; las tabletas Fuyi x 12 pasaron de $ 5,49 a $ 6,50; el líquido 30 noches de Raid se incrementó de $16,9 a $18,5; la crema off x 90, de $ 11,9 a $ 13,9; el spray OFF x 200 cm3, de $14,9 a $15,9; y el aerosol off extra duración x 223 cm3, de $ 9,9 a $ 10,9.

A partir de lo que se ha comentado en estos artículos de diarios sobre el aumento de los productos que existen para paliar el dengue se pueden dar por derribadas todas las interpretaciones sobre las acciones no deseadas de la acción y la mano invisible de Júpiter pudiendo concluir que es al igual que la libertad, la fraternidad y la igualdad parte de un discurso que no hace más que opacar un conjunto de prácticas dentro de las redes de poder que produce la ganancia extraordinaria de las empresas expropiando a los que menos tienen. Y que los gobiernos siendo fieles a la metáfora de Smith no intervienen para que esto no suceda.

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